¡Qué difícil es no perder los nervios! Más que difícil diría que es imposible estar constantemente en un estado zen. Pero recuerda “se llama calma”… y se contagia.

Tanto lxs niñxs como nosotrxs tenemos nuestras vidas: cole, trabajo, amistades, conflictos, dolores de cabeza… Y creo que lo más importante es que hagamos el esfuerzo de entender esto, porque quizá sea el camino para comprendernos mejor, aceptar y trabajar desde ahí para encontrar lo que se llama calma. Desde ahí, desde la tranquilidad y cómo conseguimos transmitirla, es desde donde considero importante educar. Porque…la calma se contagia, igual que la risa. Los niños se alimentan de la energía que reciben, y esto va desde cómo nos dirigimos a ellos hasta cómo nos ven actuar.

Aquí van algunas ideas

Podemos empezar a ponerlas en práctica a ver si nos funcionan poco a poco, sabiendo la complejidad que tienen:

Estimulación Temprana
Háblale bajito en los momentos de excitación, incluso hazle un gesto suave (cógele la mano, acaríciale la espalda…). Cuanto más nerviosx estés tú, más se alterará.
Estimulación Temprana
Cuídate para cuidar, dedícate tiempo en calma, reconecta contigo; esto ayudará a poder hacer una mejor gestión emocional de las situaciones que te sobrepasen (¡valdrá con un ratito al día!).
Estimulación Temprana
Reduce expectativas, plantéate objetivos cortos y empatiza con lo que están sintiendo: : “sé que estás nerviosx, vamos a respirar antes de seguir”.
Estimulación Temprana
Los niños hacen cosas de niños: entenderlo nos hará restarnos culpas (¡qué palabra tan fea!) y mantener la calma. Estamos para acompañarles en quienes son.
Estimulación Temprana
Las rutinas generan estabilidad y seguridad (alejan nervios o frustraciones inesperadas), los horarios ayudan a anticipar. Eso sí, ten en cuenta que la vida a veces es imprevisible, no podemos controlarlo todo y eso tampoco es culpa de nadie. Sé flexible.
Estimulación Temprana
Cuando sientas que no puedes más, date el mensaje de que no eres peor madre/padre por eso; delega, pide ayuda, apártate de la situación siempre que puedas y haz equipo con quien tengas cerca. No te cargues de más, permítete decir que no puedes más y que prefieres respirar.
Estimulación Temprana
Haz el ejercicio de pensar en el estado transitorio de las cosas, ¡todo pasa!
Estimulación Temprana
Confía en ti y en tu intuición, qué bueno es tener a mano toda la información que necesitamos, pero tus prioridades y tus corazonadas también son importantes. ¡Cuidado con la autoexigencia!
Estimulación Temprana
No gastes tu energía en gritos, dosifica. Intenta cambiar el lenguaje, prueba a decirle a tu peque lo que sí tiene que hacer en lugar de lo que no. Observa lo que pasa.
Estimulación Temprana
Si un niño “se porta mal” es porque no se siente bien. Nos pasa también a los adultos. Entender que todos tenemos malos días y malas épocas te ayudará a mantener la calma.
Estimulación Temprana
No le des importancia a comportamientos que precisamente se alimentan de atención. Una retirada a tiempo es una victoria. Apártate del lugar sin decir nada y con actitud “relajada”, cuando esté más calmadx vuelve y retomáis dónde lo dejasteis.
Estimulación Temprana
Refuerza sus esfuerzos por calmarse: “me gusta que estés hablando suave”. También podéis encontrar “un momento especial al día”, donde podáis hacer algo juntxs al margen de su comportamiento. Es importante que no mezclemos. Que hayamos perdido la calma un rato (ambos) no quiere decir que tengamos que arrastrarlo el resto del día.

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies
× WhatsApp