Estimulación temprana

Es un conjunto de actuaciones educativas y terapéuticas que tienen el objetivo de reforzar aquellos hitos del desarrollo del niño correspondientes a sus primeras etapas. Con ello, trata de favorecer la exploración y observación con el fin de ir adaptándose y respondiendo a su entorno de forma satisfactoria. Contribuye a su desarrollo integral, así como a su personalidad y potencialidades, atendiendo las áreas psicomotoras, cognitivas, del lenguaje y socioafectivas/conductuales.
Hay que tener en cuenta la importancia de crear un clima agradable y de seguridad donde el niño se sienta motivado por los aprendizajes y experiencias que ocurren a su alrededor. 
La estimulación temprana desarrolla el sistema nervioso otorgando al cerebro la estructura necesaria, favoreciendo las conexiones neuronales y la creación de su red, aumentando el número de sinapsis y estimulando la mielinización de los axones. Teniendo esto en cuenta, surge la necesidad de conocer la llamada plasticidad neuronal, el principal proceso del neuro-desarrollo infantil.  Este es un periodo que alcanza su máximo auge durante los primeros tres años de vida, y donde el cerebro está óptimamente preparado, ya que es cuando se adquieren los aprendizajes imprescindibles para la adaptación al entorno del niño y crear nuevas funciones. En este proceso se sitúan los llamados “períodos críticos”, que hacen referencia a aquellos momentos en los que el cerebro puede adquirir nuevas funciones y aprendizajes porque sus estructuras cerebrales están maduras y suficientemente preparadas.

ÁREAS DE DESARROLLO DE LA ESTIMULACIÓN TEMPRANA

Estimulación de la motricidad fina y del desarrollo psicomotor básico

El desarrollo físico y motor del niño en edades tempranas es fundamental para contribuir al desarrollo de su madurez y la manera de desenvolverse en el entorno. Así, se atienden desde este área a los aspectos referidos a la coordinación general y óculo manual, equilibrio, desplazamiento, control postural, habilidades manuales, destrezas manipulativas, etc.

Estimulación Perceptivo-cognitiva

El área perceptivo – cognitiva se encarga de atender a la resolución de los problemas de la vida diaria, al pensamiento y al razonamiento, así como a las funciones ejecutivas de planificación y organización. La estimulación de esta área en la etapa infantil de 0 a 3 años, se centra en reforzar los procesos cognitivos básicos de atención, memoria y percepción, así como los conceptos principales de la permanencia de objetivo, causa-efecto y medio-fin, y lo referido al desarrollo visual y auditivo.

Estimulación sensorial

Hace referencia a la entrada de información del entorno al sistema nervioso a través de los sentidos para elaborar sensaciones y percepciones. Tiene el fin fundamental de ayudar al niño a desarrollar su capacidad de interpretar e interiorizar la información del contexto que recibe a través de sus sentidos. Es la base para ayudar a un buen desarrollo del resto de las áreas.

Estimulación del lenguaje y la comunicación

La comunicación es la vía por la que el niño entiende y se relaciona con su entorno. Estimulando este área se refuerza la comprensión y la expresión del lenguaje, mediante los apoyos de comunicación necesarios. En la etapa infantil de 0 a 3 años, los niños desarrollan los llamados prerrequisitos del lenguaje, que sientan las bases para el resto del desarrollo de la comunicación: contacto ocular, sonidos indiferenciados, aproximaciones a sonidos y primeras palabras, intención comunicativa, comprensión del entorno, vocabulario, etc.

Estimulación del área emocional y conducta

Los niños aprenden a describir, identificar, comprender y asociar las emociones en sí mismos y en los demás, autorregulándose y emitiendo así una respuesta ajustada al contexto. De este modo el niño es capaz de relacionarse tanto con los adultos como con sus iguales, de una manera emocionalmente sana y positiva.

Estimulación del área social y de autonomía (servicio para alumnos a partir de 3 años)

Tiene el objetivo de favorecer y reforzar en el niño nuevas estrategias de relación y resolución de conflictos con sus iguales, tanto en sus relaciones sociales como en los juegos compartidos. Se trata de crear un ambiente seguro de pequeño grupo donde se pongan en práctica modelos que sirvan como base para generalizar su aprendizaje en situaciones similares que puedan darse en su día a día. De igual forma, se trata de favorecer su autonomía personal y conocimiento de sí mismo para reforzar su auto-concepto y el desempeño autónomo en las tareas de su vida diaria. (*Grupo de Habilidades Sociales y Autonomía)

servicio destinado a:

  • Tratamiento para la prevención de necesidades
  • Tratamiento a niños en riesgo (prematuros)
  • Tratamiento a las patologías
  • Trastornos de conducta
  • Trastorno del espectro autista (TEA)
  • Trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH)
  • Síndrome de Down
  • Retraso Madurativo
  • Retraso simple del lenguaje
  • Otras Patologías
Objetivos
  • Alcanzar el máximo potencial del desarrollo integral del niño, enfocándose en la áreas específicas del desarrollo evolutivo.
  • Adaptar las actividades y el tratamiento al momento concreto del desarrollo, con el fin de actuar en base a un programa individualizado.
  • Fomentar estrategias que favorezcan los aprendizajes y servir de prevención para dificultades del futuro que puedan alterar una evolución normalizada de su desarrollo.
  • Promover un ambiente sano y estimulante, y de vínculo afectivo-emocional positivo, entre el niño y su entorno familiar, con el fin de alcanzar el óptimo desarrollo del niño.
  • Favorecer el desarrollo creativo, autodeterminación y desarrollo del juego según la etapa madurativa en la que el niño se encuentre.
  • Reforzar su seguridad y confianza facilitando una correcta exploración del entorno, manipulación de materiales y refuerzo de sus destrezas y cualidades, partiendo de sus campos de interés.
Metodología
  • Evaluación inicial: consistirá en una evaluación observacional en base a un inventario interno de los hitos de desarrollo, con el fin de situar al niño en su momento evolutivo. A esta evaluación se le añadirá las observaciones y comentarios de los tutores o profesionales del aula y una entrevista inicial con la familia.
  • Evaluación continua: los objetivos propuestos para el tratamiento del niño, así como su progresiva evolución, será evaluada y considerada en cada una de las sesiones mediante registros y valoración observacional.
Evaluaciones
El programa de intervención se realizará a partir de una metodología centrada en los intereses del niño, teniendo en cuenta sus individualidades y particularidades.

Las sesiones serán de 45 minutos e individuales, teniendo como base del aprendizaje los distintos tipos de juego según la etapa madurativa que corresponda.

Para llegar y atender cada una de las dimensiones del desarrollo del niño y cómo éste generaliza sus aprendizajes, se realizarán coordinaciones mensuales con los agentes que intervienen directa o indirectamente en el entorno del niño: educadores, entorno familiar, otros apoyos, contexto sanitario, etc.

Preguntas frecuentes

Mi hijo tiene diez meses y aún no gatea ¿debo preocuparme?

Los niños suelen comenzar a gatear entre los 7 y los 10 meses de edad y a dar sus primeros pasos entre los 12 y los 14 meses. Pero ¡ojo!, el hecho de que no gatee no significa que el bebé padezca algún tipo de patología de origen neurológico. Hay niños y niñas que se saltan el paso del gateo y comienzan a dar sus primeros pasos directamente. Cada bebé lleva su propio proceso de evolución y maduración. Cerca del 20% de los niños sanos no gatea y no existe ninguna explicación científica.

Los pediatras coinciden en que gatear aporta beneficios. El primero y más visible es el fortalecimiento de piernas y brazos. Entre otros beneficios destaca la mejora de la visión espacial; facilita la disociación entre los hemisferios cerebrales, lo que repercutirá en la destreza del niño cuando comience a caminar; estabiliza la musculatura del tronco y aumenta la resistencia para desarrollar el equilibrio; ayuda a desarrollar las destrezas manuales y mejora la actividad de las funciones gastrointestinales.

Mi hija se cae mucho, ¿puede padecer algún trastorno psicomotriz?

Es habitual que cuando un bebé comienza a caminar se caiga. Forma parte del proceso. Si bien es cierto que, en los últimos años, se ha profundizado en el concepto psicomotricidad, entendiendo ésta como la relación entre el pensamiento y el movimiento. Es decir, el proceso por el cual el niño piensa en realizar un movimiento y lo ejecuta.

Si las caídas se mantienen con el paso del tiempo, sí sería conveniente una evaluación por su pediatra y por un profesional experto para descartar que existe alguna alteración genética o metabólica, u otro tipo de patología.

El progreso de un niño en su psicomotricidad le permite controlar sus movimientos e impulsos emocionales y adaptarse mejor a su entorno social, familiar y escolar. Por ello, la detección precoz de un problema psicomotriz es fundamental para evitar futuras dificultades en el aprendizaje. Movimientos y emociones van estrechamente ligados y es necesario intervenir en ambos campos.

Mi hijo nació prematuro. Me preocupa su retraso madurativo ¿necesita algún tipo de refuerzo para su crecimiento?

En primer lugar, es necesario clasificar qué tipo de niño prematuro es, según el número de semanas de gestación:

  • Prematuros tardíos (34-37 semanas)
  • Prematuros moderados (32-34 semanas)
  • Prematuros extremos (menos de 28 semanas)

Obviamente, cuanto más tiempo pase el feto en el vientre de la madre, mejor se producirá el proceso de crecimiento y maduración de sus órganos; y menos los problemas de salud cuando nazcan.

Los problemas más frecuentes a los que se enfrentan los bebés prematuros son: la inmadurez de sus pulmones y sistema respiratorio; su sistema inmune; su barrera intestinal, provocando un mayor riesgo de contraer infecciones; su oído, generando dificultades en la audición y en el habla; y su sistema neurológico.

A todos los bebés prematuros (12% del total de los nacimientos), se les realiza un seguimiento médico durante sus primeros años de vida, con el objetivo de evitar la aparición de posibles patologías asociadas a que su gestación no llegó a término. Una vez controladas las complicaciones antes descritas, ten siempre en cuenta que debes ser rigurosa/o en las revisiones oculares y auditivas de tu hijo, que serían las principales causas de su posible retraso madurativo. No obstante, se recomienda asistir a un especialista de atención temprana con el fin de poder estimular todas las áreas de su desarrollo desde el principio y poder potenciar al máximo su proceso evolutivo.

¿Cuándo comienzan los niños a jugar ellos solos?

Dependiendo del proceso madurativo de cada niño, habitualmente comienzan a entretenerse con los juguetes a partir de los 2 años, pero por muy poco tiempo, y precisan de nuestra atención. Los 3 años es la edad en la que comienzan a tomar conciencia del juego en solitario. En esta habilidad hay que tener en cuenta algunas variables:

  • La estimulación que ha recibido durante su vida por parte de padres y familia y que les hace estar más abiertos a coger juguetes y comenzar a interactuar con ellos.
  • Si está acostumbrado a estar con otros niños y es capaz de socializar con ellos en la escuela infantil.
  • La dedicación de los adultos que les cuidan y que, una vez les hemos enseñado a jugar, fomentando la creatividad y la actitud lúdica, debemos dejar al niño que comience a jugar solo.

De todas formas, nunca prives a tus hijos de la oportunidad de jugar con ellos. Son auténticas esponjas y si les enseñamos a disfrutar jugando, será más fácil que desarrollen esa habilidad para jugar solos y con otros niños de su edad.

¿La música puede ayudar a estimular a los niños en el aprendizaje?

Definitivamente sí. Existen estudios científicos que confirman que la música tiene efectos positivos en el desarrollo cognitivo, creativo, emocional y psicológico de los niños. Muchas de estas investigaciones coinciden al señalar que la música estimula el hemisferio izquierdo del cerebro, el que se encarga del aprendizaje del lenguaje, los números y el uso de la lógica.

La música, además aumenta la capacidad de memoria, de atención y de concentración. Así que no lo dudes, pon música a tu bebé, y llegado el momento, cuando crezcan y les guste la música, apúntale a actividades de iniciación musical y más adelante anímale a aprender a tocar un instrumento. Pero, siempre que la iniciativa parta del niño o la niña. ¡No reflejemos en nuestros hijos lo que nosotros hubiéramos querido hacer!

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